Lunes 10, Agosto 2020

El aporte de la sociedad civil a los propósitos de la educación en la Agenda 2030, en la región de América Latina y el Caribe

El 20 de julio, la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago) y la Oficina de la UNESCO en México, en colaboración con la Fundación SES de Argentina, realizaron el evento de presentación de los 27 casos vinculados al “Relevamiento de prácticas de educación no formal en la región de América Latina y el Caribe vinculadas con la Meta 4.7 del ODS4”

Este Estudio, cuyo trabajo de campo fue realizado a inicios del 2020, contribuye al proceso de trabajo que la UNESCO realiza en América Latina y Caribe para fortalecer los esfuerzos de los Estados Miembros en el cumplimiento de la meta 4.7: a identificar actores con quienes se podrían establecer futuras alianzas; a diversificar y democratizar los procesos de diálogo sobre los temas abordados por la meta 4.7 y otros relativos al derecho a la educación; y a desarrollar mecanismos que permitan abordar los desafíos que tanto UNESCO como las organizaciones y grupos de la sociedad civil tienen para avanzar de forma sostenida y consolidar su accionar en este ámbito.

En el encuentro participaron más de 350 representantes de organizaciones, carteras de estado, instituciones educativas, entre otras entidades, de la región latinoamericana y caribeña.

El evento fue retransmitido en vivo para México, Perú, Colombia, Brasil, Guatemala, Venezuela, República Dominicana y Argentina, gracias a la colaboración de las organizaciones Repem, Iphac, Fé y Alegría, Otras Voces, La Campaña por la Educación de Perú y la CLADE.

Cecilia Barbieri, Jefa de la Sección de Ciudadanía Mundial y Educación para la Paz de la UNESCO París habló sobre la importancia de la Meta 4.7 de la Agenda 2030 y el aporte de la sociedad civil: “El poder transformador de los valores y de las habilidades que ofrece la educación impulsada por la Agenda 2030 ha adquirido una relevancia aún más notable que antes. Por lo tanto, creo que no podemos imaginar un mejor momento para tener esta conversación sobre el papel de la sociedad civil y avanzar para fortalecer aún más nuestra colaboración y esfuerzos a largo plazo”.

Barbieri puntualizó que en los últimos años hemos asistido a una transformación planetaria caracterizada por desequilibrio económico, con la emergencia de nuevas pobrezas y desigualdades; inestabilidad política; irrupción de nuevas formas de violencia; desastres ecológicos y depredación de los bienes comunes. Explicó que todo esto ha acelerado los cambios demográficos con consecuencias como la discriminación, intolerancia y racismo. Relató que en América Latina y el Caribe esto se cruza con sociedades y ciudadanías que todavía son más críticas, más activas y más formadas, que demandan a los estados la garantía de derechos básicos, así como el goce de derechos complejos. “El sector educativo no está exento de esto. El ejemplo es la transición de la demanda del derecho del acceso a la educación, a la demanda por una educación que sea más inclusiva, equitativa y de calidad; al igual que oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todas y todos, que está en el corazón de la Agenda 2030”, señaló la especialista.

Respecto del contenido y organización del relevamiento, Marcela Browne, responsable de educación de Fundación SES expresó: “Hemos tenido en cuenta los resultados de las iniciativas; las oportunidades que encontramos en el contexto para poder efectivamente cumplimentar esta meta 4.7 y sus dimensiones; los desafíos que nos presentan y las estrategias que se dan las organizaciones para poder atravesar estos desafíos; y también nos permitimos, gracias al generoso espacio que nos dio UNESCO, dar algunas recomendaciones con el conjunto de las 27 organizaciones a UNESCO”.

La Especialista de Programa de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe, (OREALC/UNESCO Santiago), Romina Kasman, se refirió a la metodología y los objetivos del relevamiento: “Hay un rol indelegable que tienen los estados, pero también hay una corresponsabilidad que tienen todos los actores. Aquí es un punto muy importante para tomar en cuenta respecto a las metodologías de trabajo. Metodologías participativas y de cooperación, de intercambio de experiencias y de aprendizaje mutuo, que tiene lugar entre las organizaciones, entre éstas y otras instituciones y con las comunidades”. Kasman indicó, además que cuando se empezó a pensar en este informe se tomó en cuenta la importancia de visibilizar los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil, visibilizar los puentes que estas entidades trazan entre ellas y con la política púbica.

Romina Kasman detalló que este informe no sólo permite visibilizar las prácticas, sino también sistematizar y producir conocimiento a partir de ellas. “Queremos impulsar este conocimiento para que sea diseminado y pueda transformarse en acción, inspirando a otras organizaciones e instituciones a ampliar y profundizar la implementación de la meta 4.7. Uno de los mayores aprendizajes que nos da este informe para inspirar la acción en este sentido, es la estrecha articulación de diversas dimensiones de la meta 4.7. No podemos avanzar en la implementación de la educación para la ciudadanía mundial sin vincularla con la educación para la paz y en derechos humanos, la igualdad de género, la diversidad, el desarrollo sostenible, la salud y el bienestar de las personas”, expresó.
En ese mismo sentido, Rosa Wolpert, Oficial Nacional de Educación de la Oficina de la UNESCO en México, destacó: “este momento nos ha reafirmado la importancia del compromiso social por la educación, cómo las organizaciones están inmediatamente reaccionando para apoyar la situación educativa que se vio detenida y de la cual no sabemos exactamente cuándo se podrá volver. Este momento nos marcó la necesidad y la urgencia de tener estos compromisos integrales y sociales desde todos los sectores para poder dar continuidad a la educación”. Wolpert, además manifestó su deseo de que este estudio sea una motivación para otras organizaciones para sistematizar sus acciones y tratar de ver cuáles son sus impactos.

Para Carlos Vargas Tamez, Jefe de la Unidad de Desarrollo Docente de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la OREALC/UNESCO Santiago: “Este informe devela la posibilidad real de contribuciones de la sociedad civil a los pilares del ODS4. La sociedad civil puede contribuir y contribuye de hecho a que la educación sea más equitativa, más inclusiva, abierta a otra conceptualización de la calidad de los procesos educativos y, sobre todo, al aprendizaje a lo largo de la vida. La educación tiene múltiples propósitos, múltiples actores, múltiples metodologías y, en esa medida, cuanto más plural sean las voces que participan de la educación, más riqueza tendremos en términos de propósitos, actores y metodologías”.

Vargas destacó que el relevamiento presentado se refiere en particular a la meta 4.7, pero que tiene potencial de integración de las distintas dimensiones: de derechos humanos, de igualdad de género, de diversidad cultural. Puntualizó que en términos de ciudadanía tiene el potencial de promover un sentimiento de pertenencia a una comunidad global con base en valores humanos universales como la dignidad humana, la justicia social, la solidaridad internacional. Esa pertenencia a una comunidad global, desde lo local. Esa conexión y esa posibilidad de ida y vuelta entre lo global y lo local es una de las riquezas de las experiencias presentadas en esta instancia. Por otro lado, indicó Vargas, “tiene el potencial de promover la participación cívica y el compromiso ciudadano que también es universal”.

Se espera que tanto las prácticas relevadas como las recomendaciones también resulten informativas para otros actores que llevan adelante programas en el ámbito no formal de la educación, tales como las instituciones de educación terciaria/universitaria e incluso las agencias gubernamentales. Estas recomendaciones servirán a la UNESCO y a otras organizaciones para continuar profundizando el apoyo que brindan a los países, y a su conjunto de actores, en el avance de la mencionada meta en particular, y de la Agenda de Educación 2030 en general.

Acerca de la Agenda 2030

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un compromiso intergubernamental y un “plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad”. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) -de carácter integrado e indivisible- reflejan la dimensión y ambición de la nueva Agenda universal que conjuga las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.

Estos Objetivos son el resultado de lo que seguramente fue el proceso de consulta más inclusivo de la historia de las Naciones Unidas e incorporan una cantidad considerable de aportes procedentes de todos los sectores de la sociedad, los agentes de la comunidad internacional y las regiones del mundo. Todos los Estados Miembros, el sistema de las Naciones Unidas, personas expertas y un amplio espectro de representantes de la sociedad civil y del sector privado y, ante todo, millones de personas de todos los rincones del planeta, se han comprometido con esta vasta agenda para afrontar una serie de inquietudes universalmente compartidas y para promover el bien común.

El derecho a una educación de calidad, inclusiva y con equidad, ocupa un lugar central en la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible puesto que figura como un objetivo en sí mismo (ODS4) “Educación de calidad” desglosado en 7 metas y 3 medios de implementación, que además es transversal a otros.

El ODS4 refiere a “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos”.

La meta 4.7, objeto de este relevamiento, se propone “Para 2030, garantizar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible y la adopción de estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible, entre otros medios”.