Viernes 31, Enero 2020

Al Rescate del Talento

Nota realizada por la Revista Ciudadanía de Fundación Esplai (España), en el marco de los eventos 20 aniversario de Fundación SES

Si una niña tiene curiosidad por saber qué hay dentro de un juguete, quizá pregunte. Si la respuesta es “buena”, quizá (sólo quizá) se dé por satisfecha y dedique su atención a otra cosa. Pero si la respuesta no es satisfactoria, buscará cómo desmontar ese juguete para ver, con sus propios ojos, qué hay dentro. Y, mientras esa niña sea niña, sin estereotipos que le “sugieran” si está obrando bien o no, sin modelos “buenos” o “malos”, sin techos de cristal que tenga que romper a cabezazos, esa niña será curiosa y valorará el aprendizaje por ella misma. Pero en algún momento, cuando empiece a escuchar “eso no es para ti”, “cuidado, no te vayas a lastimar”, “no te manches las manos, que limpita estás más guapa”, “no juegues como un chico” o “perlas” similares, entonces esa niña muy probablemente soltará la herramienta y abandonará la curiosidad que le reportó unos aprendizajes únicos. Y perderemos una parte de su talento.

Paralelamente, es una realidad que maestros y maestras provienen, mayoritariamente, de formación humanística o social, de modo que la tecnología es una disciplina ausente en su currículum formativo, y que se percibe y se vive como “ajena”. Si en primaria no se genera inquietud por la tecnología, en secundaria no se escogerá ese itinerario, y entonces no tendremos alumnas en itinerarios técnicos. Cerramos el círculo y, nuevamente, perdemos talento. Lástima…

Es evidente que nadie puede querer ser algo que no conoce. Una niña que crece en ausencia de referentes femeninos de tecnología tendrá que considerar adoptar modelos de los que salen en libros, películas, noticias, tienen nombre (y aspecto) de hombre. O prescindir de ellos y mirar en otra dirección. Así, se establece una relación bastante directa entre la ausencia de modelos y la falta de vocaciones. Y seguimos viviendo situaciones en las que una niña apasionada por coches, cohetes o fútbol suele ser cuestionada y ha de justificar el porqué de su afición. Y puede decidir que le resulta más cómodo cambiar de opinión que mantener su pasión. Y, por tercera vez, perdemos su talento.

Casi acabando el primer cuarto del s. XXI, seguimos arrastrando y lamentando los estragos de los estereotipos, que desaniman a las niñas a perseguir itinerarios técnicos y tecnológicos. Y si sumamos a esto la ausencia escandalosa de modelos femeninos vinculados a logros científicos, técnicos o tecnológicos, llegamos al punto de partida de este escrito: entre la población que está cursando estudios posteriores a la ESO, las chicas no superan el 30% de los itinerarios tecnológicos. Y la sociedad sonríe ante una joven maestra o una joven enfermera, pero sigue extrañándose ante una joven soldadora, instaladora eléctrica o metalúrgica. Y de que tenga talento para ello.

Esta reflexión es la que me ha llevado a dedicarme, en los últimos 20 años, a vincularme a políticas de género “persiguiendo” talento joven y, sobre todo, femenino, intentando romper modelos preestablecidos y estereotipos. Y para ello, el recurso que he utilizado mayoritariamente ha sido el de buscar y rescatar referentes y modelos que no han tenido el reconocimiento que merecían en los libros de texto y que nunca han podido ser modelos para nuestras generaciones. Y esta actividad es la que me ha llevado hasta este Foro Iberoamericano de La Liga, dándome la oportunidad de compartir todo este “Ingenio (in)visible” que, espero y confío, sea cada vez menos (in)visible y más visible.

-Núria Salán
Presidenta de la Sociedad Catalana de Tecnología
Profesora en la Universidad Politécnica de Cataluña