Wednesday 24, February 2021

Trabajo desprotegido, desocupación y tareas de cuidados, las principales barreras para el desarrollo de las juventudes.

En Argentina cerca de un 45% de los y las jóvenes trabajadores está desprotegido. Los elevados niveles de vulnerabilidad y dependencia económica destacan la importancia de políticas públicas que asuman el reconocimiento de derechos desde una perspectiva de géneros y abonen a juventudes con trayectorias laborales y educativas protegidas y con autonomía de elección. El MONITOR de EMPLEO JÓVEN, que SES realiza junto al Centro de Estudios ATENEA echa luz sobre la problemática y plantea algunas claves para su abordaje.

Que los y las jóvenes son población más vulnerable dentro de la población media, nadie lo cuestiona. Tienen las tasas de no registro y desocupación más altas: el 45% del total de los y las jóvenes en Argentina son trabajadores desprotegidos/as (trabajo que se encuentra por fuera de la protección laboral enmarcada en el Art. 14 bis), lo que no sólo repercute en su condición laboral sino también en la posibilidad de estudiar y de acceder a derechos básicos como una cobertura de salud.

A partir de los datos que toma de la Encuesta Permanente Hogares (EPH), publicada por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Nación (INDEC), Fundación SES, desde hace 4 años, junto a Centro de Estudios ATENEA desarrolla el MONITOR de EMPLEO JÓVEN. En esta edición, abordamos los indicadores que dan cuenta del trabajo independiente, el trabajo desprotegido e ingresos y la situación de amas de casa y educación en las juventudes de Argentina.

Cada vez más jóvenes se inclinan hacia el trabajo independiente, como una alternativa laboral frente a la falta de empleo. La gran mayoría se desempeña en ocupaciones no calificadas y no llegan a cubrir ni la mitad de un SMVM (salario mínimo vital y móvil). Cerca del 50% de los jóvenes trabajadores independientes es pobre.

A su vez, más de la mitad de los y las jóvenes de 18-24 están dispuestos a trabajar, pero casi una cuarta parte de ellos y ellas no consigue empleo y constituyen dos tercios de la población joven desocupada. Su tasa de desempleo duplica a la de los/as jóvenes adultos/as.

Por su parte, las jóvenes amas de casa se encuentran en una situación aún más crítica. 6 de cada 10 se encuentra por debajo de la línea de pobreza y la mitad no pudo terminar el secundario. Lo que está directamente relacionado con el rol que cumplen vinculado al cuidado y gestión del hogar.

La responsabilidad del cuidado y la tenencia de hijo/a son factores que impactan directamente en la trayectoria educativa y laboral de este grupo. La gran mayoría de jóvenes amxs de casa son mujeres jóvenes (87,3%) que realizan tareas de cuidado y de gestión del hogar: casi la mitad son cónyuges o jefas de hogar y la mayoría vive en hogares con niños/as menores de 12 años y están unidas o casadas. Cerca de la mitad no finalizó el secundario y el 90% no accedió a la universidad y el 62,2% de las mujeres amas de casa no tienen cobertura de salud.

Una parte importante de estas jóvenes realizan, de forma no remunerada, tareas de cuidado esenciales para el sostenimiento y la reproducción de la sociedad.

Resulta clave desarrollar políticas integrales para abordar los temas de cuidado y evitar así que las jóvenes abandonen o no continúen trayectos educativos o no ingresen al mercado laboral. Algunas propuestas en este sentido deberían considerar la generación de servicios públicos de cuidado, la expansión de la educación inicial para lograr la universalidad de las salas de 3 y 4 años, la modificación del régimen de licencias para revertir su sesgo maternalista y fortalecer la ESI como política preventiva central.