Editorial

EL PAIS QUE SOÑAMOS CONSTRUIR

Mientras estoy escribiendo estas líneas, se está debatiendo en la cámara de diputados de la Nación, la nueva Ley Nacional de Educación. Seguramente, cuando termine de escribirlas, la Ley se habrá aprobado. Habrá abrazos, aplausos, alegrías y -¿por qué no?- también algunas lágrimas emocionadas.

Será dar vuelta –una más- a las páginas de la historia negra y triste que se ensañó con nuestro pueblo en la dictadura y se prolongó hasta la década de los noventa que estamos luchando por superar definitivamente. Esta nueva ley, sin duda la que se construyó de manera más participativa desde que iniciamos este nuevo período democrático, marca un camino, planta una bandera, en la construcción de un país distinto que muchos soñamos para todos y todas los que quieren habitar este suelo argentino.
 
Esta Ley no es un compendio de normas. Es una hoja de ruta. No tiene ni más ni menos fuerzas que la de todo un pueblo por hacerla realidad. Si la dejásemos en los papeles, sólo tendrá vigencia la última palabra: “Archívese”.
 
Esta Ley marca un camino para las Organizaciones y Movimientos sociales. No sólo habla del derecho a participar. Habla de nuestra responsabilidad. Responsabilidad de colaborar con el estado para que los intereses de sectores que buscan privilegios corporativos, no primen por sobre las necesidades y derechos de las grandes mayorías, que, además, son las más pobres e injustamente tratadas durante las últimas décadas.
 
Participar. Pero participar en serio. Poniendo el cuerpo y la cabeza. Opinando y decidiendo. Haciéndonos cargo de este proyecto nacional que requiere de todos los que soñamos en esta dirección.
 
Para que esto sea posible debemos formarnos y capacitarnos para la participación. Tenemos que conocer de presupuestos educativos, de elaboración de políticas, de metodologías de participación en espacios formales, como el nuevo consejo de políticas educativas.
 
Un camino por delante que vamos a recorrer juntos. Que queremos recorrer juntos.
 
Para nosotros –para las mayorías de nuestro pueblo- esta ley es un sueño.
Para algunos pocos, es una pesadilla.
 
No vamos a renunciar al derecho de soñar. Para que dentro de poco tiempo, muchos niños y jóvenes “abran” sus ojos y vean un país distinto.
 
Festejemos este logro común. En esta Navidad, tendremos un motivo más para brindar.


Feliz Año Nuevo. Feliz “educación nueva” para un futuro nuevo.

13 diciembre de 2006

Alberto César Croce
Presidente de Fundación SES

   


La Lupa - Revista digital   Número 16 - Año 2 - 2006
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