LOS JOVENES Y EL DERECHO AL HABITAT
SALIENDO DE CASA: ¿VIVIENDA PROPIA?
El acceso a la vivienda propia suele ser una problemática con la cual se enfrentan los jóvenes que desean dejar el hogar familiar para comenzar otra nueva forma de vida. La edad de permanencia en casa de los padres se extiende como consecuencia de la flexibilización laboral, trabajos precarizados y en negro, y sueldos que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. La incertidumbre económica y las enormes dificultades burocráticas acarrean una difícil proyección donde el hogar propio se diluye como anhelo a corto plazo.
Desde La Lupa estuvimos conversando con Mariza Brisuela Cáceres, una típica piba de un barrio popular del conurbano bonaerense. Sus 20 años de vida los dividió entre su Paraguay natal y su adolescencia argentina. En pareja desde hace ocho meses, se encuentra viviendo General Pacheco, en el barrio Los Troncos, Tigre, junto a su novio, un pujante herrero multi-oficio que construyó la casa tras media década de trabajo y ahorro. Mariza anteriormente, vivía con su familia en San Roque, partido de San Fernando. De allí es el mapa que nos pinta acerca de los jóvenes que desean irse a vivir solos.
- ¿Qué hacen los jóvenes que quieren irse a vivir solos? ¿Hay lugar para construir? ¿Cuáles son las posibilidades y condiciones para alquilar?
Ahora ya no hay lugar para construir. Últimamente vinieron muchos paraguayos con familia acá (un hermano, un primo) porque en San Roque hay una comunidad paraguaya muy grande. En una encuesta barrial que realizó Fundación SES y la asociación San Roque dio como resultado que hay un 25% de paraguayos y un 70% de argentinos.
-¿Porqué llegan a la Argentina?
Generalmente los jóvenes que vienen de Paraguay lo hacen para trabajar. El trabajo que más consiguen es de albañil. Algunos ya llegan recibidos, son profesores por ejemplo, pero no tienen trabajo allá porque tenés que tener un amigo o alguien que te meta en una escuela para que trabajes.
- ¿Y cómo consiguen vivienda aquí?
Los que llegan se van a casas de familia o alquilan. Los precios por pieza están entre 100 y 150 pesos, y las casas enteras –en el barrio- no se alquilan.
- ¿Qué sucede con los jóvenes si quieren salir de sus casas paternas?
No hay lugar, vivis con tu familia o alquilas una piecita. Igual el tema del alquiler no es solamente cuestión de tener dinero, por ejemplo, si yo llegó recién de Paraguay y no tengo familiares o amigos que den referencias mías, nadie me alquila.
- ¿Cuál es la manera de solucionar el problema que encuentran los chicos del barrio?
Generalmente te vas cuando te juntas o te casas. Pero es un caso particular porque los padres paraguayos en el barrio son muy exigentes con sus hijos, entonces es difícil que te mudes sola.
- En general, los jóvenes que no pueden construir ni alquilar una casa, ¿se tienen que ir del barrio?
Si, primero alquilas en otro barrio. Construir es muy caro, necesitas un terreno (aquí el terreno es caro) y después ahorrar para hacerte la casa.
- ¿Conoces si hubo alguna experiencia de construcción por una cooperativa barrial o algo por el estilo?
No, que yo sepa.
El testimonio de Mariza es un lugar común que repiten otros jóvenes del conurbano. Alquileres imposibles, la construcción como una quimera y la falta de información acerca de soluciones colectivas llevan a esta especie de callejón sin salida del sueño del techo propio. Sueño que arrastra tres décadas de inmovilidad, según contara el arquitecto Fernández Wagner en la nota central de La Lupa.
Pero informarse, exigir y buscar soluciones colectivas es uno de los primeros pasos para empezar a desandar otro camino. En eso estamos.
Yamila Heram
Comunicación - Fundación SES |