ENTREVISTA A ENRIQUE MARTÍNEZ, PRESIDENTE DEL INTI
“EL CLIENTELISMO SÓLO SE ELIMINA CON LA AUTONOMÍA PRODUCTIVA EN LA BASE SOCIAL”
La charla con Enrique Martínez, ingeniero químico, ex Decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA en los turbulentos años 70, miembro fundador del partido Frepaso y actual presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), entre otros datos de su currículo, tiene un preciso punto de partida: un extenso informe periodístico del diario Página 12 en donde conocidos economistas de distintas vertientes políticas explayaban sus “Propuestas para bajar la pobreza e indigencia”.
Una semana más tarde, Martínez contestó por el mismo medio con su sugestiva propuesta de los “Módulos de producción en la base social” para reducir la pobreza.
Con esta entrevista, nos proponemos reflexionar sobre su proposición y conectarla con otros temas –en apariencia alejados-, como son: el clientelismo político, la seguridad industrial y la responsabilidad social de las empresas.
Abandonar el vértigo de la autopista General Paz e ingresar al amplio parque del INTI en el partido de San Martín, provincia de Buenos Aires, estimula en los visitantes porteños una suerte relax, cuyo síntoma más notorio son las asociaciones que provoca la geografía del lugar, fruto, sin dudas, de la prepotencia de los espacios verdes del predio.

En este juego de deslizamientos relaciono “INTI” con el nombre quechua del “Sol”. Roque A. Grunauer, mi compañero en el reportaje, enlaza la amplitud de las instalaciones con la época del nacimiento de éste instituto tecnológico público -formalmente 1957, aunque su antecesor se remonta a 1944-, plena época de la sustitución de importaciones y de la teoría de la dependencia, momento en que pensábamos otro destino para nuestro país. En éste marco, que nos propone otra Argentina distinta a la del “ajuste económico permanente” comenzó el reportaje.
¿Por qué su libro El fin del desempleo y el artículo de Página 12 cuestionan los manejos alternativos en referencia al combate de la pobreza?
Creo que no hace falta ser historiador ni sociólogo para comprender que buena parte del cuestionamiento que se le hace a la economía actual es sólo aparente. Porque el modelo actual implica que la sociedad mejorará por una transferencia de poder entre sectores sociales, pero no cuestiona que el poder se concentre en manos de unos pocos y esos pocos tomen decisión de la suerte de todos los demás.
Por ejemplo, las organizaciones de izquierda han caído en ese error conceptual que significa reclamar transferencia de poder y apenas logran tener espacio donde ejercen el poder, tienen la misma conducta que aquellos a quienes criticaban. Si la relación es inadecuada el Poder inexorablemente conduce a situaciones injustas.
Entonces, me he esforzado para pensar que hacer en una dirección adecuada, y ese libro (El fin del desempleo) es el principio. No tenía totalmente elaboradas las ideas cuando lo escribí, pero intuía que, este concepto de satisfacer las necesidades básicas de la población con mayores carencias a partir de su propio involucramiento en la producción, era un camino correcto, pero no había conceptualizado con tanta fuerza, como ahora.
Lo que marca un cambio cualitativo profundo, es que si nosotros consideramos la salud y educación “bienes públicos” cuyas deficiencias se deben corregir dando mayor participación desde la estructura burocrática hacia la gente, deberíamos considerar a las necesidades básicas, a los bienes que satisfacen las necesidades básicas, como “bienes públicos”, cuya deficiencia de abastecimiento se consigue organizando de abajo hacia arriba .
Así como la salud y la educación es de arriba hacia abajo; la alimentación, la vivienda y la vestimenta es de abajo hacia arriba, es decir, dotando a las personas de recursos para que células u organizaciones comunitarias produzcan los bienes al interior del lugar donde se necesitan.
Eso no me parece que sea transferencia de poder, eso es liberación. Y liberación en el mejor sentido, ya que permite controlar aquellos elementos que hacen a su necesidad más elemental desde su propio círculo de relaciones. No elimina el mercado, sólo le pone suficientes límites para que el mercado no pueda concentrar (que es la tendencia principal del mercado) al punto tal de matar a la gente, porque el piso de las necesidades básicas están satisfechas desde la organización popular. Me parece que un gobierno que llevara adelante esta iniciativa sería un gobierno auténticamente revolucionario.
Insisto, ¿suponés que generar algún mecanismo de redistribución, como el seguro universal y la baja del IVA de artículos de la canasta básica, ayudan a que estos “módulos de producción” puedan prosperar más rápidamente?
Creo que no, oscurece el planteo. El impuesto es un instrumento que tiene el Estado para redistribuir ingresos, por definición es así. Por lo tanto uno podría decir: les cobra los impuestos a quienes pueden pagar y les asigna un ingreso universal a quienes no tienen recursos propios.
¿Qué hace la gente con ese dinero?. Lle compra a los que dominan el mercado y por lo tanto de una u otra manera se retroalimenta la concentración. Se logra aumentar el consumo pero no la independencia, por eso creo que es antagónico con lo que estamos diciendo.
¿Y si compran dentro de redes que tengan esta misma lógica?
Pero, ¿quien produce los bienes? Si producen los bienes es probable que para iniciar esa cadena se pueda inyectar dinero que genere capacidad de consumo, pero no como concepto permanente.
El ingreso ciudadano, como hoy se está planteando, es darle dinero a la gente para que vaya al supermercado y sea un consumidor más, y le compre a los mismos tipos que dominan el mercado.
Hoy, hasta los alimentos que distribuye el Ministerio de Desarrollo Social se compran por licitación, y finalmente los que ganan las licitaciones son las empresas líderes del mercado. Con lo cuál el Estado ayuda a concentrar el mercado.
Cuando nosotros dijimos que queríamos ayudar a que la gente tenga autonomía en materia láctea, que los que vivieran en la ciudad recibieran leche pasteurizada e hicieran queso y yogur en su casa, o los que vivieran en alguna zona cercana a lo rural pudiera producir su propia leche e integrar la cadena de producción; los empresarios directivos del centro lácteo de acá que participan del comité ejecutivo se opusieron categóricamente.
Es más, estaban dispuestos a regalar leche en polvo para los "módulos de producción" que nosotros estábamos desarrollando, en tanto y cuanto no se desarrollara el sistema, porque lo que les interesa es que no se desarrolle el modelo para perpetuar el sistema por el cual el Estado compra leche en polvo a precios de mercado para darle a la gente que no tiene que comer.
En cierta manera consolida el clientelismo...
El clientelismo no se elimina con el Ingreso Ciudadano. Todos los procesos de distorsión de la calidad de vida que genera el “libre funcionamiento del mercado” no pueden corregirse con el Ingreso Ciudadano. Sólo se elimina con la autonomía productiva en todas sus variantes: la promoción de las PyMES, la autonomía de los pequeños emprendimientos vinculados y articulados con acompañamiento técnico responsable. En este sentido, este tema del módulo de producción aporta definitivamente. Por eso el tema de asignación universal no me parece adecuado.
Si algún argumento faltaba para darle autonomía en la base social a la gente para que satisfaga sus necesidades básicas, lo de Francia (ver nota a Denis Merklen en la presente edición) es un apoyo más. Por que los muchachos que quemaron autos en Francia comen todos los días en base al seguro social, pero no tienen un horizonte de vida. Nadie los respeta ni tienen ninguna autonomía más que para buscar el cheque del seguro para comprar el morfi y la remera.
Son parias sociales.
La única idea alternativa a eso es romper con la idea de que el mercado es el ordenador, el asignador adecuado de los recursos. Se trata de asumir que puede haber toda una franja de la actividad económica que tiene que ver con el mercado y una franja de necesidades básicas que debe ser satisfecha desde la organización popular. Y claro, actuar en consecuencia.
No quisiera dejar de lado el tema de la Responsabilidad Social Empresaria ( RSE ), porque creemos que significa una cultura distinta de “empresar” –usando esta expresión como verbo-, una cultura alternativa a la convencional que proclama que “el fin de la empresa sólo es el lucro”. ¿Qué aproximación tienen desde el INTI?
Al tema de la RSE se puede entrar desde varios ángulos. Algunos empresarios están colaborando con el desarrollo de los “Módulos de producción” a través del suministro de materias primas a precios diferenciales.
Pero no sólo en este tema hay cosas para decir. En relación a la vinculación RSE -Estado, nosotros hemos tenido entrevistas para articular el trabajo del INTI con la Cámara Argentina de Construcción y estamos haciendo un esfuerzo muy grande para que la seguridad en la construcción se convierta en un valor positivo.
Nos dio un espaldarazo doloroso el tema "Cromañón", porque a partir de ese momento nos llovieron trabajos de gente que quería certificar productos como resistente al fuego.
Esta demanda entró en terreno fértil porque nosotros ya veníamos trabajando con fuerza, y cuando discutimos con la Cámara de Construcción la necesidad de un trabajo conjunto para definir protocolos de calidad, insólitamente la cámara dijo: “No es un problema nuestro, sino del Estado. Nosotros en la Cámara Argentina de la Construcción nos dedicamos casi íntegramente a la obra pública, nosotros hacemos lo que el pliego dice, si ustedes quieren mejorar la seguridad trabajen sobre los órganos del Estado para mejorar los pliegos, porque una vez que está el pliego hecho, si a nosotros nos hacen construir un puente que sabemos que se va a caer, nosotros lo hacemos igual porque no podemos ponerle un elemento más caro o más seguro porque entonces salimos de precio y la competencia nos gana”. Ahí la RSE pasa por tomar la iniciativa en términos públicos, no términos pliego por pliego.
Pero está claro que un empresario, en términos sociales, debería tomar la iniciativa de juntarse con los organismos públicos adecuados para que los pliegos de una vez y para siempre se elaboren de tal forma que garanticen la seguridad de una obra. Nosotros vemos todo el tiempo aquí que el empresario supone que las reglas del mercado no las pone él, y que en consecuencia si hay que trabajar deteriorando algún aspecto de la calidad de vida del consumidor se siente obligado a hacerlo, sino algún otro lo hará y en consecuencia, ellos quedan fuera del mercado y su fin de lucro no se podrá cumplir.
¿Qué tipo de respuesta hubo desde el Estado?
Desde el Estado se está trabajando, pero con reacciones burocráticas muy importantes porque hay dos problemas: por un lado, todavía hay ámbitos que miden su resultado por la cantidad de metros cuadrados que construyen y no por la cantidad de buenos metros cuadrados que construyen; y por otro lado, hay un ida y vuelta de funcionarios del gobierno, nos ha pasado que muchísimos de ello, tienen mucho más temor a quedar mal con las empresas que ser coherentes.
Roque Grunauer y José Luis González
Fundación SES
¿Qué son los Módulos de producción? |
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son los Módulos de producción?
El INTI ha estudiado módulos de producción de todos los alimentos componentes de la dieta –como etapa inicial– en el interior de grupos de 150 familias. En esos módulos se aplica tecnología eficiente, quien trabaja cobra un sueldo y quien se lleva mercadería la paga. La inversión en las máquinas y el capital de trabajo para los primeros 30 días no supera los 2000 pesos por familia. Cada módulo genera 30 puestos de trabajo y el costo final de la canasta de productos, debido a que desaparece la rentabilidad empresaria, se reduce en un 40 por ciento respecto del actual.
Hay siete módulos en diverso grado de implementación y seis más en diseño, que abarcarán más de 2000 familias. Se necesita una organización social de base, alguien que financie los equipos –hoy es el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación– y quien brinde la asistencia tanto organizativa como técnica –es decir el INTI.
Fuente: fragmento de Martíones, Enrique, Módulos de producción. Propuestas para bajar la pobreza e indigencia, Diario Página 12, suplemento Cash, 16 de octubre de 2005.
El papel del INTI
El INTI es un organismo público de apoyo a la actividad industrial. No importa aquí señalar si es el más importante o el único en algún que otro tema.
Pero no caben dudas de que es una entidad que, a la fecha, tiene 1200 personas ocupadas, en el conjunto de sus 29 Centros de Investigación y Delegaciones, instaladas en 11 provincias, o sea, es un protagonista importante del sistema de conocimiento argentino.
Creemos que para cumplir nuestra misión, debemos asumir tres roles complementarios:
• Ser referente técnico en la aplicación de regulaciones de calidad o identidad de producto en la industria o el comercio.
• Ser responsable tecnológico de procurar integrar toda la comunidad al sistema productivo (Promoviendo la asociatividad, Apuntalando el desarrollo local, Integrando un sistema de capacitación profesional, y fortaleciendo la organización de actores de la economía social)
• Asistente público para la mejora de la competitividad industrial.
Fuente: www.inti.gov.ar/pdf/externo.pdf
Bibliografía y sitios web con material de consulta
• Fernando Krakowiak, "Diez medidas. Propuestas para bajar la pobreza e indigencia", Diario Página 12, suplemento Cash, 9 de Octubre de 2005.
www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-2100-2005-10-09.html
• Martínez, Enrique, Fin del desempleo, Colección Claves para Todos, Buenos Aires, Editorial El Capital Intelectual, 2005.
• Martínez, Enrique, "Los bienes públicos", Revista Saber Cómo N° 24
www.inti.gov.ar/sabercomo/sc34/inti1.php
• Martínez, Enrique, "Módulos de producción. Propuestas para bajar la pobreza e indigencia", Diario Página 12, suplemento Cash, 16 de octubre de 2005.
www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/40-2115-2005-10-22.html
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