Tribuna 13/25

LAS DOS CARAS DE BARILOCHE
LOS BORA Y EL TRABAJO COMUNITARIO

Raramente existen elementos aislados. En el reportaje al sociólogo Denis Merklen de la presente edición de La Lupa, el profesional menciona que uno de los hechos que incubaron la violenta reacción de los jóvenes inmigrantes franceses fue la eliminación, por parte del gobierno de Chirac y Sarkozy, de la “policía de proximidad”, política que propiciaba el contacto y la interacción de los agentes de seguridad con los chicos de los suburbios franceses, en vez de las recetas represivas clásicas.

En Río Negro, y más precisamente en Bariloche estas lecciones del primer mundo no llegaron a destino.
Todo comenzó en noviembre. El detonante fue el asesinato de Néstor Andrés Cid, remisero de la ciudad rionegrina. A partir de este hecho, los choferes de transportes de pasajeros iniciaron una protesta en reclamo de seguridad.

Pero la violencia, tanto física como simbólica, no surgió hacia fines de noviembre, sino que es un problema estructural de una sociedad injusta, donde las diferencias sociales se miden por kilómetros.

La respuesta de las autoridades provinciales fue la militarización de Bariloche, y más específicamente, de los suburbios de la ciudad.

Según relataba un cable de la agencia independiente Rodolfo Walsh, a partir de ese momento la violencia se multiplicó en la ciudad del Lago Nahuel Huapi.
El cable titulado Bariloche. Tolerancia cero con la pobreza detallaba que “el Ministro de Gobierno, Iván Lázzeri, prometió mano dura, pero siempre dentro de lo legal. Les caeremos encima, dijo. Habrá baja tolerancia con el delito y patrullarán gendarmería, prefectura y la federal.”

Ante la medida organizaciones de Derechos Humanos, políticas y sociales elevaron una carta al gobernador de la provincia oponiéndose a vivir en un “estado de amenaza permanente” y solicitan adhesión de la comunidad a sus reclamos.

Al respecto, una docente del Colegio Jaime De Nevares de la ciudad nos señalaba: "¿Qué entendieron por seguridad quienes debieron, hace tiempo ya, hacerse cargo del reclamo? La respuesta inmediata fue la llegada de 45 efectivos del grupo BORA, compuesto de policías y gendarmes."

Y agregaba: “¿Acaso seguridad es sinónimo del incremento de efectivos policiales y gendarmes? El problema continúa y se acrecienta, gran parte de los pobladores de los barrios marginales, perciben a la policía como amenaza. Denuncias de abuso de autoridad y actos de discriminación hacia los pobladores de los barrios pobres han comenzado circular”, señala esta profesora comprometida con sus alumnos, que no nos brinda más datos por temor.

Es así que, preocupada por la terrible situación que se viven sus jóvenes alumnos a causa de las razias y detenciones "precautorias" que se desatan en los barrios, la Fundación Gente Nueva ha hecho circular entre las organizaciones amigas un escrito que describe la situación que se vive en las escuelas de los barrios populares:

Desde la ventana de primer año miramos pasar los Bora. Desde la de segundo, el paisaje se tiñe de verde gendarmería. Bajo la lluvia porfiada hoy somos todos sospechosos. Adentro, en las aulas discutimos con los jóvenes y adultos sobre la situación
- Esta bien que estén – dice C. -ya no se puede salir de noche sin miedo.
- Y si no te pasa nada cuando salís, no sabes si vas a encontrar tu casa desvalijada- agrega N.
- Los rati nos van a llevar por la cara- retruca M.
- Ahora se acuerdan de la seguridad, pero la cosa viene de lejos, de hace muchos años cuando empezó a romperse la familia- filosofa M.

Y así podría seguir con una y otra opinión que se contradice o suma. Porque el tema es realmente complejo. ¡Y sin embargo algunos piensan que la solución es simple! Más y más policías para no hacernos responsables, para cerrar el círculo de exclusión y represión, para abonar la idea que “otros son los culpables”. Quedan, sin embargo, un montón de preguntas que nos cuestionan.

Algunas más estructurales:
¿En que parte somos responsables de la exclusión de grandes sectores de la sociedad? ¿Cuándo dejamos a los jóvenes sin esperanzas? ¿Por qué se actúa como si esto fuera un fenómeno de la naturaleza (“que fatalidad llovió y se inundó”)? ¿Por qué los responsables políticos responden como si todo empezara hoy y no hubiera un proceso de gestación de más de 10 años? ¿Cuándo decidimos como comunidad que lo que le pasaba al resto no era mi problema? ¿Cómo podemos vivir en un lugar donde la desmedida en la desigualdad genera tanta bronca y violencia? ¿Por qué ninguna institución funciona? ¿Por qué la justicia es tan injusta? ¿Por qué las escuelas están cerradas? ¿Una comunidad donde el 30% de la población vive en una pobreza extrema puede pedir “seguridad”? ¿Qué es la seguridad? ¿Qué no me muera de un tiro, aunque me muera de hambre?

Algunas más coyunturales:
¿De dónde salen las armas que portan nuestros jóvenes? ¿Quiénes les venden las balas? ¿Por qué es tan fácil conseguir armas y balas? ¿Quién les vende las drogas? ¿Quién controla la venta de alcohol en los barrios? ¿Qué solución le damos a los que quieren salir de la droga, el alcohol, el robo?

Mientras tanto siguen pasando policías frente a la ventana y nuestros autos se llenarán de jóvenes que no quieren volverse solos de la escuela a las 10 de la noche. Llegó la seguridad. ¿Cuándo es el turno de la dignidad, el trabajo, la salud? ¿Cuándo nos pondremos a construir la fraternidad? ¿Cuándo podremos mirarnos las caras los unos a los otros en la comunidad y saber que cada uno cuida de la vida del otro porque me importa como persona? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que vivir significa que todos sean?

Gustavo, desde el Barrio 2 de Abril, ciudad de Bariloche.
22 de Noviembre de 2005.
Y sigue lloviendo

Informe: Yamila Heram
Edición: José Luis González

Otras respuestas
 


Desde la otra vereda, aquella del compromiso y del trabajo solidario, se continua resistiendo y generando alternativas ante los graves problemas de desigualdad y discriminación.

Por ejemplo, la Fundación Gente Nueva de Bariloche, hace 11 años que lleva adelante un proyecto educativo desde una visión integral del Joven.
Con un equipo de profesionales de amplia formación en el campo de la educación popular, se trabaja en ochos instituciones educativas en los barrios más postergados de la ciudad.

Desde allí realizan distintos tipos de actividades abiertas y articuladas con la comunidad como por ejemplo: desarrollo de tierras y viviendas, radios populares, salud, deportes, comedores, formación y capacitación para el trabajo, etc.

El Colegio Secundario para adultos Don Jaime de Nevares, es una de las ochos instituciones educativas con que trabaja Gente Nueva.
La institución lleva su nombre en recuerdo del Obispo neuquino que luchó en la oscuridad de la dictadura militar por los derechos humanos de sus coprovincianos.

El colegio comenzó a funcionar en 1998, gracias al trabajo conjunto de un grupo de docentes y adultos que deseaban terminar la escuela secundaria. Y si un aspecto resalta en esta institución es su espíritu solidario y comunitario.

En la 5ta. Edición del Premio Presidencial Escuelas Solidarias, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación, el “Don Jaime” participó junto a más de 3900 proyectos, obteniendo el segundo puesto.

El proyecto premiado nació en 2003 cuando uno de los alumnos que vive en un desolado paraje de la Línea Sur-Chenqueniyén trasladó la necesidad de energía eléctrica para su hogar. Partiendo de esta realidad, se trabajó en la construcción e instalación de Peñi Curruf -Hermano Viento Luz- un generador eólico para proveer de electricidad a una familia mapuche de dicho paraje.

El proyecto estuvo bajo la conducción de los profesores Claudio Simari y Azucena Riechert. En estos momentos los chicos están elaborando un proyecto para construir una sala de primeros auxilios en Chenqueniyén. Un compromiso que perdura en el tiempo.

Más información :
www.fundaciongentenueva.org.ar

 
 
   


La Lupa - Revista digital   Número 11 - Año 2 - 2005
Publicación digital de la Fundación SES


www.fundses.org.ar

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