C a n j e  de  D e u d a                       Canje de Deuda         Canje de Deuda         Canje de Deuda         Canje de Deuda         Canje de Deuda
 

La deuda externa es la contracara de los créditos internacionales, mecanismos ambos que deberían contribuir al desarrollo de los países, pero que se constituyen también en mecanismos de dominación y sometimiento. El sistema capitalista en el que vivimos recurre al crédito como herramienta para la inversión privada y pública, pero las condiciones desiguales en las que se accede al mismo, las lógicas propias de la valorización financiera del capital, la corrupción presente en las negociaciones previas y las condicionalidades que incluyen hacen de este mecanismo un recurso de dudosa legitimidad.

En particular, en América Latina, una gran proporción de la deuda externa ha sido constituida en el marco de gobiernos dictatoriales que tomaron el poder aplastando a sus pueblos con represión y sometiéndolos a la pobreza muchas veces ante la indiferencia o el silencio cómplice de los países que otorgaban los créditos y hacían importantes negocios a través de ellos. Nuestro continente se halla hoy en otro contexto histórico. La mayoría de los países que lo conforman está intentando recuperar sus democracias en marcos de mayor justicia y desarrollo endógeno, fortaleciendo sus Estados y reconstruyendo una mística nacional y regional destruida décadas atrás.

Sin embargo, el problema de la deuda continúa…

Desde la sociedad civil recomendamos insistentemente la realización de auditorías que permitan identificar y distinguir la “deuda legítima” de la “deuda ilegítima”. Al mismo tiempo, el mismo sistema requiere resolver de manera urgente la cuestión de la deuda de los países pobres y de los de renta media. Razones económicas, financieras y geopolíticas así lo recomiendan. Pero no es sencillo dar viabilidad a esta recomendación.

Por otra parte, las exigencias de los Objetivos del Milenio también impulsan encontrar respuestas urgentes a la cuestión de la pobreza y la injusticia en el reparto del ingreso y de la producción de bienes a nivel internacional.

En este marco, surge renovada la opción de la utilización de los mecanismos de conversión de deuda, especialmente respecto a la inversión en acciones educativas. Entendemos que se trata una nueva posibilidad con algunas características nuevas y que, como tal, se presenta como una “nueva oportunidad”.

Uno de los ejes de estas observaciones es el constante señalamiento de la necesidad de que las Organizaciones de la Sociedad Civil participen activamente en la concreción de estas “conversiones”. Tanto los representantes oficiales de los países, como los de los otros sectores e instituciones, recomiendan esta participación. Nosotros acordamos con esta postura, pero es necesario advertir la falta de conocimiento y preparación de muchas organizaciones sociales para sumarse a esta iniciativa. Prácticamente, sólo es posible encontrar conocimiento del tema en organizaciones y redes dedicadas al estudio de la deuda externa, no así en las que se han especializado en las cuestiones educativas. Esto genera una situación de alta fragilidad porque, en la práctica, serán estas últimas organizaciones quienes serán convocadas a participar activamente de estos mecanismos, en caso de concretarse.

Es por ello que, desde la Fundación SES nos hemos propuesto facilitar este proceso acercando a las organizaciones sociales educativas algunos recursos que posibiliten prepararse para incorporarse a estos procesos participativos de manera responsable y fructífera.

Desde la Fundación SES continuaremos trabajando en lograr que, de accederse a estos mecanismos tanto en Argentina como en el resto de América Latina, se concreten de la mejor manera posible, haciendo que los fondos que puedan aplicarse a procesos educativos, se destinen y utilicen al servicio de aquellos que han tenido y tienen menos oportunidades.